Gobierno femenino, patriarcado y coronavirus.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, sábado 2 de Mayo.

Claudio Naranjo -inspirado en Tótila Albert y una corriente de la antropología- desarrolló la idea de la existencia de una especie de cerebro femenino o maternal. Este cerebro femenino poseería, entre otras cualidades, las de saber cuidar o pactar, y podría compensar los abusos del patriarcado…

En estos días de pandemia se ha puesto de manifiesto que las mujeres en el poder están gestionando y afrontando la crisis bastante mejor que los políticos. La pelea de gallos nacional y global contrasta con lo que sucede allí donde las mujeres cuidan de la gobernanza.

Linkeo un estudio de la revista Forbes que reproduce la BBC y nos envía Susana Martín Cuezva. Sin desperdicio.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52295181

Coronavirus: 7 mujeres que están al frente de algunos de los países que mejor están gestionando la pandemia

RedacciónBBC News Mundo

  • 16 abril 2020
Tsai Ing-wen, Jacinta Ardent, Angela Merkel
Image captionTsai Ing-wen (Taiwán), Jacinta Arden (Nueva Zelanda) y Angela Merkel (Alemania) son algunas de las mujeres que lideran países con una respuesta eficiente ante la pandemia.

Héroes anónimos con nombre. A la memoria de Manuel Garrido Fernández.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, viernes 30 de abril.

Por Javier Esteban

Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi entender, evitando todo mal y toda injusticia.

Fragmento del juramento hipocrático.

Carmen Palma , compañera desde los inicios de nuestro ciclo y periodista del Ayuntamiento de Madrid, nos hace llegar una nota sobre un médico fallecido al que nos gustaría rendir homenaje. Un ser humano generoso dedicado a cuidarnos a los demás, un médico de familia desaparecido en el desempeño de sus funciones.

No se trata de una crónica personal, sino de un relato vivido y sentido de lo que sucede aquí y ahora. De esos relatos que no salen en los medios, a los que Unamuno llamó intrahistoria.

<< En la madrugada… 
Desde el 18 de marzo pongo velas por los muertit@s que me han ido aconteciendo. Ha sido un mes muy triste y doliente por tod@s aquell@s que se han ido sin previo aviso ni despedida.
Desde ese día, por equilibrio emocional, evito en lo posible el ruidazo de las noticias y conocer los recuentos sanitarios de mejorados, empeorados, desahuciados, ingresados e incinerados. Las curvas, los picos, las líneas y los puntos más negros.
Llevaba varios días pensando en el doctor Manuel Garrido. Mi médico de confianza. Sabía que estaba malito y había empezado a inquietarme por su prolongada ausencia del infecto centro de salud donde pasaba sus atiborradas consultas, estos días de clausura por pandemia.
Había llegado al ambulatorio de Alameda para suceder en su consulta a la doctora Alicia Caballero, otro ángel de la guarda, hace apenas dos años. Sus intensos ojos azules, su calma chicha, amabilidad, su sabiduría y agudeza médica, hacían que no te importase esperar siempre más de una hora de retraso porque, después, te ibas a casa con la tranquilidad y el convencimiento de tener el mejor de todos los médicos. No escatimaba en atención, pruebas diagnósticas y seguimiento. Tampoco dejaba ningún cabo suelto.
A mi nunca antes me había llamado ningún médico de familia a mi casa a las ocho de la tarde para preguntarme como estaba o para anticiparme un resultado. Ni siquiera recuerdo ya a los múltiples doctores de cabecera que he tenido de antes de tres años.
Por eso, hasta hoy sentía que, aunque corren tiempos inciertos, difíciles y virulentos, yo, con mi médico de cabecera estaba más que salvada. Hasta hoy, sí, porque ha sido esta tarde revuelta y gris de finales de abril cuando he sabido de su fallecimiento a causa de las complicaciones sufridas por el covid19 la semana pasada. El patatús me dura desde entonces. 
La tristeza es honda. Y me siento inmensamente vulnerable. La muerte del doctor Garrido Fernández deja a mi cuerpo y a mi corazón más huérfanos que antes. Lo lamento mucho. La rabia y el enfado que tapan el dolor también gritan imperantes. No pocas veces habíamos denunciado las condiciones insalubres, nido de bacterias, zulo sin luz ni ventilación, de ese minúsculo habitáculo donde atendía humildemente a sus pacientes. La peor, sin duda alguna, de todas las salas de consulta.
Mi espíritu de heroína justiciera me pide acudir, esta entristecida noche, a quemar el centro de salud Alameda. En su nombre. Y en el nombre de todos los médicos de atención primaria que con pasión y vocación están dando su vida sin la debida protección por la de los otr@s, por nosotr@s. Espero que este sea ya motivo suficiente para otro centro en el barrio mas nuevo.
Sé que deja dos hijos pequeños. Mi más sentido pésame a su mujer y familia. Su irreparable pérdida nos inunda de lágrimas de honor y agradecimiento. Descanse en la paz y en la luz doctor Manuel Garrido Fernández.
Hoy la vela encendida fue por usted y sus últimos consejos, el pasado 3 de marzo. Siga cuidando por favor de tod@s nosotr@s desde el Cielo alto! >>

Gracias, Carmen, por poner palabras de humanidad y agradecimiento a lo que muchos sienten con esta pérdida de un héroe anónimo y de otros muchos sin rostro. Que sirva para dignificar la labor de los sanitarios y la sanidad de todos, la sanidad pública, al servicio de las personas.

Si pudiera vivir nuevamente mi vida: Borges, el autoconocimiento y la transferencia.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, domíngo 26 de abril.

Por Javier Esteban

Instantes

Jorge Luis Borges

<< Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo. >>

La historia de este poema atribuido a Borges es sin duda borgiana. Aunque su estilo y su temática sean muy diferentes a los del maestro, el sólo hecho de que sea un gran poema de autoconocimiento hace que proyectemos en la figura de un genio de la literatura, pero el solo hecho de que su autor pudiera ser Borges también hace que pensemos que es una gran enseñanza.

Como suele ocurrir con la literatura, no importa la autoría sino el eco que produce en nosotros.

PARA SABER MÁS SOBRE ESTE POEMA

Chamanismo, tabaco e investigaciones sobre el covid 19

DIARIO PARA LA ESPERANZA, sábado 25 de abril

Por Javier Esteban

Un interesante estudio sobre los efectos de la nicotina en esta enfermedad se ha publicado por el Instituto Pasteur. No nos referimos al uso del cigarrillo con aditivos y papel sino al de la planta del tabaco y su principio activo nicotina, que como sabéis tiene también un uso ancestral y chamánico.

Copio literalmente la noticia que nos hace llegar Rodrigo Frías, aunque el resumen no es suyo y desconocemos al autoría, parece que refleja y comenta bien la noticia. Linkeo el estudio publicado en inglés.

<< En el Hospital de París se dieron cuenta que sólo un 5% de fumadores tenían que ser tratados e ingresados en las UCI por Covid-19,  cuando la prevalencia debería ser mucho más alta […] Los hallazgos preliminares del Instituto Pasteur indican que la acción de la nicotina sobre el receptor nicotínico de la acetilcolina (nAChR) desempeña un papel fundamental en la fisiopatología de la infección por Covid-19 y podría ser una solución esperanzadora para la prevención y el control de la infección por Covid-19.
Los investigadores hallaron que la proteína de pico (S) trimérica de SARS-CoV-2 está directamente relacionada con la del virus  de la rabia y con varias neurotoxinas de serpientes venenosas (como la cobra y el búngaro, de las más venenosas del mundo). 
Un estudio con parches nicotínicos y con RAPÉ (sí, rapé!!!, tabaco en polvo inhalado!) y pasta de tabaco mascada  (sic!) se pondrá en marcha en el Hospital de París, pues parece que la nicotina previene del contagio y ayuda en la recuperación de la enfermedad a la vez que evita entrar en una fase crítica de UCI debido a que los nAChR impiden una tormenta citoquínica y que aparezca el Síndrome de Activación Macrofágica, responsable por el empeoramiento y muerte de la mayoría de pacientes. 
El Covid-19 bloquea los receptores nicotínicos de la acetilcolína, que son los que regulan la respuesta inflamatoria del cuerpo del sistema inmunológico y actúan a nivel intracelular modulando cascadas de citoquinas. Este es, al parecer el problema de la  letalidad del COVID19, el cual produce una exagerada respuesta inflamatoria del cuerpo que lleva al colapso del endotelio y afecta al pulmón y a otros órganos hasta la muerte. 
El tabaco y su nicotina potenciarían la acción de los nAChR, revirtiendo el proceso de bloqueo de receptores nAChR por parte del virus en el sistema inmunológico y su respuesta inflamatoria sobredimensionada y a  menudo letal.
Quiero recordar que el uso tradicional de tabaco en emplaste, enema, inhalado como el rapé, lamido o mascado, en jugo líquido o  fumado tiene una tradición ancestral para el tratamiento de la mordedura de serpientes (el humo del mapacho sirve también para auyentarlas), se usaba para aliviar la picadura de flechas o dardos envenenadas y sus neurotoxinas, protegía el pulmón y el pecho si se toma en líquido provocando expectoración y aumento de la capacidad pulmonar, es un agente antiparkinsoniano probado además de antihelmíntico  y también con propiedades antibacteriales y antivirales además de en el mal del Alzheimer. 
Los tabaqueros  o sheripiaris suelen considerarse los más fuertes y poderosos curanderos en comparación a oracioneros, paleros, ayahuasqueros o perfurmeros, pues trabajan con la medicina reina, el tabaco.
El tabaco es la planta Maestra principal de América. Del norte al sur. En pasta (chimú, ampiri o ambil, sayri tupa, chanupa, petiguá), como emplastes, pasando por forma sólida en polvo (rapé en su múltiples variedades), líquido bebido en purga o en dieta (macerado o hervido) y también -aunque más raramente- en enema vía rectal, para finalizar por la vía fumada (hablamos de tabaco salvaje sin aditivos) que no se inhala al pulmón sino que va tragado al estómago y la nicotina y otros alcaloides se absorben vía paladar o mucosas bucales.
Los autores del artículo del Inst. Pasteur concluyen que el cigarrillo (subproducto químico del tabaco salvaje)  es cancerígeno y no recomendable. Sin embargo, los agentes nicotínicos del tabaco sí tienen propiedades, aplicadas en parche, polvo o pasta mascada, que   bloquearían la entrada del virus y serían muy beneficiosos para prevenir y curar la enfermedad del Covid-19.
Hablamos en medicina alopática de «infección viral», «estar infectado por un virus», a nivel molecular. En el curanderismo se habla de «infestación energética», estar «infectado por malas energías o espíritus malignos», a nivel atómico o energético.
 El tabaco selvático que es un gran protector energético y expulsa energías parásitas a nivel energético o atómico (y subatómico) también lo hace a nivel molecular pues es un gran antiparasitario, antibacteriano y antiviral. 
Es muy bonito ver como la ciencia médica, y más en casos de pandemias como ésta, debe rendirse a observaciones y evidencias clínicas -corroboradas en estudios y en laboratorios después-  que llevan finalmente a la conclusión -en este caso sobre la nicotina- que los saberes botánicos ancestrales de los curanderos amazónicos  pueden ser una herramienta complementaria o alternativa a problemas de salud occidentales como es el caso del Covid19, pero también del alzheimer, del cáncer, del SIDA, de la diabetis y de un montón de problemas de salud.
Dejando de lado el componente espiritual y energético que se maneja en la medicina tradicional amazónica, -pues la ciencia occidental no está todavía preparada para integrar esas esferas del ser humano a su paradigma reduccionista- podemos, por lo menos, evidenciar que se están abriendo puertas que deberían llevar a una mayor colaboración entre profesionales sanitarios e investigadores occidentales con los etnobotánicos empíricos (curanderos y vegetalistas, tabaqueros, etc.)- 
Otra noticia relacionada con este estudio en Francia, la UE está financiando un consorcio mundial con cuatro centros universitarios, liderado por la Queensland University of Technology sobre las propiedades del tabaco salvaje y sus posibles usos terapéuticos. Ahora también con el Covid-19 a la vista del hallazgo de las propiedades de la nicotina contra este virus…>>

LEED ESTUDIO CIENTÍFICO AQUÍ

Sobre la servidumbre voluntaria…O por qué somos tan obedientes.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, jueves 23 de abril.

Por Javier Esteban

Para los que quieran entender por qué muchas personas obedecemos a unas pocas, os adjunto este texto clarividente de Éttiene de la Boétie.

Étienne de La Boétie (Sarlat, Francia, 1 de noviembre de 1530 – Germignan, Francia, 18 de agosto de 1563). Abogado y Escritor francés, reconocido por su célebre obra Discurso de la Servidumbre Voluntaria, donde expone sus ideas políticas de la Libertad y contra la tiranía.

La Boétie explica que no sólo obedecemos por miedo, sino que el motor de la obediencia de muchos a unos pocos estaría en la espera de favores, lo que sostiene la pirámide del poder y la explotación humana.

Podéis leer la obra en este link.

La ciencia observa y a veces habla sin tapujos: el desconfinamiento será gradual, limitado y quizá reversible.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, miércoles 22 de abril

Andrea Crisanti, el investigador padovano, intenta ser objetivo. Sus críticas a la OMS se han hecho virales. Es el consejero del poder en la región del Véneto, uno de los lugares donde mejor se ha encarado la pandemia.

No es optimista ni pesimista, sino apasionadamente pragmático. Sus respuestas apuntan hacia los fármacos como posible medida de contención de un virus que nos va a cambiar la vida. Nada de ilusionismo ni de política ficción al servicio del narcisismo de los mandamases.

Abandonemos la pretensión de una solución sencilla, pero no la esperanza de encontrar, a medio plazo, los fármacos necesarios… Con el estado de conocimiento actual no parece que la vacuna sea la solución más accesible ni que tengamos un porcentaje alto de inmunidad de grupo, por tanto, iremos viendo qué medidas tomar, avanzando y retrocediendo en la distancia social, según explica este científico. Ojalá se equivoque en sus previsiones.

Tomemos nota, no obstante, de lo que dice para plantearnos cómo vamos a vivir los próximos meses…

LEED ENTREVISTA EN EL SIGUIENTE LINK

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2020-04-22/entrevista-andra-crisanti-salvador-veneto-locura-desconfinamiento-coronavirus_2560260/

Nuestras necesidades en estos momentos. Recordando a Abraham Maslow.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, martes 21 de abril

Por Javier Esteban

Anoche pensaba en cuáles son nuestras verdaderas necesidades en estos días. Y pensaba que la más básicas están determinando y limitando nuestro comportamiento, como ya explicó Abraham Maslow.

La supervivencia ante el virus a dado paso a la necesidad de no caer enfermo, de cuidarse y de cuidar a los que nos rodean. Después ha llegado la hora de definirnos frente al grupo y a la pertenencia, y aquí han surgido divisiones y peleas sobre cómo se hacen las cosas y qué pensamos de ello…

Algunas necesidades como la estima y la realización personal son importantes para nosotros pero han quedado muy aparcadas en un primer momento por esta pandemia. Quizá puedan quedar bloqueadas por mucho tiempo… No debemos olvidar que nuestra felicidad tiene que ver también con ellas y que el poder asegurar necesidades básicas nos parecerá insuficiente en cuanto estas estén cubiertas.

Con esto quiero decir que nuestras necesidades siguen ahí, esperando al despertar de la pandemia. El sentido de seguridad debe dar paso al de pertenencia y al de realización. Ese es el difícil equilibrio que vivimos en estos tiempos…

Podemos repasar nuestras necesidades de la mano de Maslow, presentado en este video por la profesora Pilar Vidal- Carreras.

Gracias, Pilar.

Las lecciones de un «pastor» sobre el poder y el coronavirus.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, lunes 20 de abril.

La gestión del miedo es la gestión del poder. Unos hombres obedecen a otros esperando favores más que castigos, pero en extremo lo harán para sobrevivir a un mal mayor. Nos llama la atención la mansedumbre de la humanidad entera ante el confinamiento. Podemos estar convencidos de su necesidad, pero tampoco pasa nada por ponerlo en duda. Es necesario.

Da que pensar este video que me envía Rafael Ferrer

No tiene desperdicio. ¿Será un pastor o un peligroso propagador de bulos?

Continúo la entrada con los comentarios que algunos lectores hacen denunciando que es un fake. Puede que lo sea, pero lo que dice resulta interesante para comprender lo que las teorías del poder han pensado sobre los humanos y su comportamiento. Agradezco a Francisco Sanabria y a otros lectores sus comentarios, muy críticos con el video.

Sin querer establecer verdades ni certezas, creo que sigue siendo interesante reflexionar sobre este extraño video.

Aprendiendo de Ibn Arabí, con Fernando Mora.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, sábado 18 de abril

por Javier Esteban

XXI
Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía…
Después soñé que soñaba

Antonio Machado, Proverbios y cantares

Buscamos explicaciones, más tarde buscamos causas, al final buscamos manantiales…

De momento encuentro este bello texto de Fernando Mora, el filósofo que traduce a Ibn Arabí, al que llaman el maestro de los maestros.

<< Estas son algunas de las cosas que he aprendido estudiando a Ibn Arabí, escribe Fernando Mora:

Dios crea el mundo según lo que conoce. No crea el bien y el mal, sino que conoce un mundo, bueno y malo, que crea de acuerdo a dicho conocimiento. La denominada misericordia ontológica no discrimina y trae a la existencia tanto lo positivo como lo negativo.

Dios no es la causa del mundo, sino que es el creador de las causas.

Dios no castiga a nadie; es cada cual el que se castiga a sí mismo.

Lo que adoramos no es a Dios en sí (el cual resulta inaccesible y está más allá de ser y no-ser), sino al llamado Aliento del Todo-Misericordioso, la divina respiración, que es la manifestación de la compasión existenciadora.

Todos los seres —animados e inanimados— del cosmos hablan y están vivos porque adoran aquello que entienden de Dios. Toda la existencia le rinde la llamada adoración esencial. Nadie ni nada puede sustraerse a ella.

Los seres humanos no son los únicos seres parlantes que existen en el cosmos. Todo el universo habla.

Todos los seres irracionales están imbuidos de santidad natural. También son capaces de interceder por nosotros y de granjearnos la gracia divina.

No sólo todos los seres están dotados de lenguaje, sino que el lenguaje mismo es una comunidad de seres.

Todos los seres, incluso los más malvados, están destinados a la felicidad última.

La verdad en sí es inaccesible en la medida en que percibimos el mundo desde un punto de vista limitado y de acuerdo a una capacidad determinada.

No se debe buscar a Dios (sólo se busca lo inexistente, lo que no está aquí). Hay un aspecto de Dios que está siempre presente y no es en el futuro ni en el más allá, sino en el aquí y ahora, que lo reconocemos. >>

Gracias, Fernando.

Los sueños. El virus y el psicovirus.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, viernes 17 de abril.

Por Javier Esteban

Los días se suceden monótonos, a la espera quizá de mayores acontecimientos. Si no nos visita el ángel exterminador, encontramos espacios para la tranquilidad. Hemos normalizado el estado de muerte y alarma, como en la guerra y como en la misma vida. Sin embargo, un poco más allá en nuestra consciencia los acantilados murmuran y producen vértigo y ansiedad… Muchos deseamos inconscientemente estar ya inoculados, inmunizados. Sin ni siquiera saber si esto es posible. Ensoñamos.

Se repite en estos días en consulta el sueño de tener la enfermedad: «Sueño que tengo coronavirus» Muchos despiertan con taquicardia y sudores. Me preguntan y recuerdo las enseñanzas de Freud. Todo sueño refleja un deseo humano. Un deseo negado, temido o realizado. Hay quien sueña tener este virus para dejar atrás la incertidumbre, superarlo. Pero también están aquellos que sueñan con su muerte y despiertan aterrorizados. La pulsión de vida se mezcla con la pulsión de fin en esta hora. Como si el miedo se extendiera por el imaginario humano. Pero hay más y hay esperanza.

Muchas veces trabajando el sueño los soñantes se resisten a identificarse con el virus y piensan que el virus son los demás. Les hago preguntarse por ellos. Casi siempre, en los sueños, la enfermedad es una metáfora del estado de su alma y en este caso de su miedo. El sueño nos habla de la fatalidad de un contagio quizá inevitable y de un puro estado de ánimo. Estas pesadillas nos ayudan a asimilar la posibilidad de enfermar, provocando diversas reacciones.

Me atrevo a decir que pocas veces soñamos con el COVID 19. Soñamos con nuestro propio estado. El virus es un material diurno que nos cuenta cómo estamos… o ante lo que nos preparamos. Un mensajero psíquico.

Lo importante en esta hora y frente a estos sueños es cómo nos sentimos, qué hacemos, qué tememos y cómo reaccionamos y de qué manera nos preparamos. La pesadilla integrativa -la que nos aproxima y acostumbra a un temor- es un proceso iniciático que puede culminar con la superación del miedo. La pesadilla es una herramienta que nos abre a la reflexión de lo irracional y al conocimiento de nuestros límites humanos. Así, podemos hacer de una pesadilla nuestra aliada para superar procesos de miedo y de cambio. En ese sentido trabajamos, empleando lo simbólico y lo existencial.

Me atrevo a decir a los soñantes que no se trata del virus. Se trata también de su psicovirus. Lo interesante son nuestras respuestas ante la vida, nuestra capacidad de trascender y vivir con plenitud dentro de nuestros límites. Nuestros anticuerpos psíquicos son esenciales para superar este estado y aprender de lo que nos sucede.