Archivo por meses: abril 2020

Si pudiera vivir nuevamente mi vida: Borges, el autoconocimiento y la transferencia.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, domíngo 26 de abril.

Por Javier Esteban

Instantes

Jorge Luis Borges

<< Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo. >>

La historia de este poema atribuido a Borges es sin duda borgiana. Aunque su estilo y su temática sean muy diferentes a los del maestro, el sólo hecho de que sea un gran poema de autoconocimiento hace que proyectemos en la figura de un genio de la literatura, pero el solo hecho de que su autor pudiera ser Borges también hace que pensemos que es una gran enseñanza.

Como suele ocurrir con la literatura, no importa la autoría sino el eco que produce en nosotros.

PARA SABER MÁS SOBRE ESTE POEMA

Sobre la servidumbre voluntaria…O por qué somos tan obedientes.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, jueves 23 de abril.

Por Javier Esteban

Para los que quieran entender por qué muchas personas obedecemos a unas pocas, os adjunto este texto clarividente de Éttiene de la Boétie.

Étienne de La Boétie (Sarlat, Francia, 1 de noviembre de 1530 – Germignan, Francia, 18 de agosto de 1563). Abogado y Escritor francés, reconocido por su célebre obra Discurso de la Servidumbre Voluntaria, donde expone sus ideas políticas de la Libertad y contra la tiranía.

La Boétie explica que no sólo obedecemos por miedo, sino que el motor de la obediencia de muchos a unos pocos estaría en la espera de favores, lo que sostiene la pirámide del poder y la explotación humana.

Podéis leer la obra en este link.

Aprendiendo de Ibn Arabí, con Fernando Mora.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, sábado 18 de abril

por Javier Esteban

XXI
Ayer soñé que veía
a Dios y que a Dios hablaba;
y soñé que Dios me oía…
Después soñé que soñaba

Antonio Machado, Proverbios y cantares

Buscamos explicaciones, más tarde buscamos causas, al final buscamos manantiales…

De momento encuentro este bello texto de Fernando Mora, el filósofo que traduce a Ibn Arabí, al que llaman el maestro de los maestros.

<< Estas son algunas de las cosas que he aprendido estudiando a Ibn Arabí, escribe Fernando Mora:

Dios crea el mundo según lo que conoce. No crea el bien y el mal, sino que conoce un mundo, bueno y malo, que crea de acuerdo a dicho conocimiento. La denominada misericordia ontológica no discrimina y trae a la existencia tanto lo positivo como lo negativo.

Dios no es la causa del mundo, sino que es el creador de las causas.

Dios no castiga a nadie; es cada cual el que se castiga a sí mismo.

Lo que adoramos no es a Dios en sí (el cual resulta inaccesible y está más allá de ser y no-ser), sino al llamado Aliento del Todo-Misericordioso, la divina respiración, que es la manifestación de la compasión existenciadora.

Todos los seres —animados e inanimados— del cosmos hablan y están vivos porque adoran aquello que entienden de Dios. Toda la existencia le rinde la llamada adoración esencial. Nadie ni nada puede sustraerse a ella.

Los seres humanos no son los únicos seres parlantes que existen en el cosmos. Todo el universo habla.

Todos los seres irracionales están imbuidos de santidad natural. También son capaces de interceder por nosotros y de granjearnos la gracia divina.

No sólo todos los seres están dotados de lenguaje, sino que el lenguaje mismo es una comunidad de seres.

Todos los seres, incluso los más malvados, están destinados a la felicidad última.

La verdad en sí es inaccesible en la medida en que percibimos el mundo desde un punto de vista limitado y de acuerdo a una capacidad determinada.

No se debe buscar a Dios (sólo se busca lo inexistente, lo que no está aquí). Hay un aspecto de Dios que está siempre presente y no es en el futuro ni en el más allá, sino en el aquí y ahora, que lo reconocemos. >>

Gracias, Fernando.

Los sueños. El virus y el psicovirus.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, viernes 17 de abril.

Por Javier Esteban

Los días se suceden monótonos, a la espera quizá de mayores acontecimientos. Si no nos visita el ángel exterminador, encontramos espacios para la tranquilidad. Hemos normalizado el estado de muerte y alarma, como en la guerra y como en la misma vida. Sin embargo, un poco más allá en nuestra consciencia los acantilados murmuran y producen vértigo y ansiedad… Muchos deseamos inconscientemente estar ya inoculados, inmunizados. Sin ni siquiera saber si esto es posible. Ensoñamos.

Se repite en estos días en consulta el sueño de tener la enfermedad: «Sueño que tengo coronavirus» Muchos despiertan con taquicardia y sudores. Me preguntan y recuerdo las enseñanzas de Freud. Todo sueño refleja un deseo humano. Un deseo negado, temido o realizado. Hay quien sueña tener este virus para dejar atrás la incertidumbre, superarlo. Pero también están aquellos que sueñan con su muerte y despiertan aterrorizados. La pulsión de vida se mezcla con la pulsión de fin en esta hora. Como si el miedo se extendiera por el imaginario humano. Pero hay más y hay esperanza.

Muchas veces trabajando el sueño los soñantes se resisten a identificarse con el virus y piensan que el virus son los demás. Les hago preguntarse por ellos. Casi siempre, en los sueños, la enfermedad es una metáfora del estado de su alma y en este caso de su miedo. El sueño nos habla de la fatalidad de un contagio quizá inevitable y de un puro estado de ánimo. Estas pesadillas nos ayudan a asimilar la posibilidad de enfermar, provocando diversas reacciones.

Me atrevo a decir que pocas veces soñamos con el COVID 19. Soñamos con nuestro propio estado. El virus es un material diurno que nos cuenta cómo estamos… o ante lo que nos preparamos. Un mensajero psíquico.

Lo importante en esta hora y frente a estos sueños es cómo nos sentimos, qué hacemos, qué tememos y cómo reaccionamos y de qué manera nos preparamos. La pesadilla integrativa -la que nos aproxima y acostumbra a un temor- es un proceso iniciático que puede culminar con la superación del miedo. La pesadilla es una herramienta que nos abre a la reflexión de lo irracional y al conocimiento de nuestros límites humanos. Así, podemos hacer de una pesadilla nuestra aliada para superar procesos de miedo y de cambio. En ese sentido trabajamos, empleando lo simbólico y lo existencial.

Me atrevo a decir a los soñantes que no se trata del virus. Se trata también de su psicovirus. Lo interesante son nuestras respuestas ante la vida, nuestra capacidad de trascender y vivir con plenitud dentro de nuestros límites. Nuestros anticuerpos psíquicos son esenciales para superar este estado y aprender de lo que nos sucede.

Meditaciones, de Marco Aurelio.

DIARIO PARA LA ESPERANZA. Jueves 16 de abril.

Los días pasan lentamente, adaptando nuestro comportamiento a las nuevas circunstancias. Hay algo dentro de nosotros, diferente a nuestra voluntad, que hace posible el cambio.

Nuestro colaborador, el escritor Luis Marchán, nos envía uno de los textos más claros sobre el comportamiento humano.

Las meditaciones de Marco Aurelio son un libro que nos acompaña toda la vida, especialmente en estas horas y estos días.

Nuestro soberano interior, cuando es conforme a la naturaleza, tiene ante los acontecimientos una actitud tal que siempre se adapta fácilmente a lo dado. Pues no quiere ninguna materia seleccionada para él, sino que se lanza hacia el objetivo principal con prevención, y la materia que se le opone la hace suya, igual que el fuego, cuando domina lo que cae en él, bajo lo cual una pequeña llama se apagaría. El fuego resplandeciente hace suyo lo que se le echa, lo consume y por ello mismo se levanta a mayor altura.

Marco Aurelio (Meditaciones)

Puedes descargar el libro en PDF en este link