Los sueños. El virus y el psicovirus.

DIARIO PARA LA ESPERANZA, viernes 17 de abril.

Por Javier Esteban

Los días se suceden monótonos, a la espera quizá de mayores acontecimientos. Si no nos visita el ángel exterminador, encontramos espacios para la tranquilidad. Hemos normalizado el estado de muerte y alarma, como en la guerra y como en la misma vida. Sin embargo, un poco más allá en nuestra consciencia los acantilados murmuran y producen vértigo y ansiedad… Muchos deseamos inconscientemente estar ya inoculados, inmunizados. Sin ni siquiera saber si esto es posible. Ensoñamos.

Se repite en estos días en consulta el sueño de tener la enfermedad: «Sueño que tengo coronavirus» Muchos despiertan con taquicardia y sudores. Me preguntan y recuerdo las enseñanzas de Freud. Todo sueño refleja un deseo humano. Un deseo negado, temido o realizado. Hay quien sueña tener este virus para dejar atrás la incertidumbre, superarlo. Pero también están aquellos que sueñan con su muerte y despiertan aterrorizados. La pulsión de vida se mezcla con la pulsión de fin en esta hora. Como si el miedo se extendiera por el imaginario humano. Pero hay más y hay esperanza.

Muchas veces trabajando el sueño los soñantes se resisten a identificarse con el virus y piensan que el virus son los demás. Les hago preguntarse por ellos. Casi siempre, en los sueños, la enfermedad es una metáfora del estado de su alma y en este caso de su miedo. El sueño nos habla de la fatalidad de un contagio quizá inevitable y de un puro estado de ánimo. Estas pesadillas nos ayudan a asimilar la posibilidad de enfermar, provocando diversas reacciones.

Me atrevo a decir que pocas veces soñamos con el COVID 19. Soñamos con nuestro propio estado. El virus es un material diurno que nos cuenta cómo estamos… o ante lo que nos preparamos. Un mensajero psíquico.

Lo importante en esta hora y frente a estos sueños es cómo nos sentimos, qué hacemos, qué tememos y cómo reaccionamos y de qué manera nos preparamos. La pesadilla integrativa -la que nos aproxima y acostumbra a un temor- es un proceso iniciático que puede culminar con la superación del miedo. La pesadilla es una herramienta que nos abre a la reflexión de lo irracional y al conocimiento de nuestros límites humanos. Así, podemos hacer de una pesadilla nuestra aliada para superar procesos de miedo y de cambio. En ese sentido trabajamos, empleando lo simbólico y lo existencial.

Me atrevo a decir a los soñantes que no se trata del virus. Se trata también de su psicovirus. Lo interesante son nuestras respuestas ante la vida, nuestra capacidad de trascender y vivir con plenitud dentro de nuestros límites. Nuestros anticuerpos psíquicos son esenciales para superar este estado y aprender de lo que nos sucede.